El pasado jueves 9 de marzo, tuvimos la ocasión de acudir a la cuarta edición de Madcity en la sala Teatro Barcelo. Como ya es costumbre en Madcity, la noche del jueves contaba con un DJ de tamaño mundial. Esta vez era el turno de Don Diablo.

La edad media de la fiesta era muy joven, destinada a un público universitario, arreglado. El ambiente fue completamente distinto al de un festival, y desde la organización se quiso hacer incapié en este aspecto: no era un festival, ni pretendía ser uno.

Por ello, se impuso, como también es costumbre en las fiestas de Madcity, un código de vestimenta elegante, que causó cierta polémica, pero que no impidió a los asistentes para nada disfrutar de la sesión de este gigante de la música electrónica.

A las 2 y media llegó el turno de Don Diablo, tras un warm up adecuado, que puso a la gente ya bailando antes de que empezara el plato fuerte.

Don Diablo trajo un set de dos horas cargado de su estilo Future House en el que pinchó sus grandes éxitos como Cutting Shapes, What we Started, On my Mind, House time o su nuevo edit del tema de Zonderling, Tunnel Vision. Pero también nos trajo canciones nuevas y lo mejor de su sello: Hexagon. Tuvo un final increíble, se salió de lo convencional, demostró que aparte de ser un productor excepcional también brilla por sus cualidades de DJ. No paro de usar loops, ni de soltar los platos ni un segundo, hasta acabar culminando con su canción estrella: Chemicals. Despedido entre aplausos, acabó su set, que fue una lección de como deberían ser las fiestas en la capital.

Fue un set distinto del que pudimos ver en el Electric Love Festival, mucho menos cañero, pero mucho más House. Destacó por su capacidad de hacer bailar a la gente durante todo su set, aunque no hubiera mucho espacio porque la sala estaba llena hasta los topes a pesar de ser jueves e hizo cantar a la gente sus grandes éxitos. Demostró sus cualidades como dj y merece llevar la bandera del future house.

La sala por su parte cumplió a la perfección su función: El equipo de Madcity tuvo los cañones de CO2 trabajando toda la noche, casi con cada drop, con lanzamiento de globos y confetti incluido.

En conclusión, Madcity hizo un trabajo excepcional organizando una fiesta con un artista de primer nivel mundial, otra vez más. Tanto el público como la sala, supieron estar a la altura de este gigante de la música electrónica, que demuestra, set tras set, canción tras canción, por qué es ya uno de los nombres más importantes de la música electrónica.

Antes de acabar, queda agradecer a la organización de Madcity que nos hayan dejado cubrir el evento. Y desearles suerte en sus siguientes fiestas, que ya son un referente de la noche madrileña.

 

 

 

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